El agro es uno de los sectores más importantes para la economía y el desarrollo del país. Las empresas del sector presentan hoy en día el gran desafío de adaptarse a la era digital e intentar cerrar la grieta entre el campo y la ciudad.

Históricamente, las empresas agropecuarias llevaban adelante la comunicación de manera unidireccional en donde se dirigían a su público, respaldándose en un modelo caduco que es el de la “Atención, Interés, Deseo y Acción”, pero sin tomar en cuenta la interacción y lo lejos que puede llegar un mensaje bien comunicado.

Hoy en día, con el auge de las redes sociales el sector tiene el gran desafío de adaptar su comunicación a los avances tecnológicos considerando que los mensajes son globales y el marketing viral es una realidad. 

Desde los pequeños productores, hasta las grandes multinacionales, pasando por la logística, la industria, las entidades más representativas del sector y los organismos decisores han adaptado sus estrategias de comunicación para aumentar su visibilidad, rentabilidad y posicionamiento de marca.

Pero aún quedan muchos desafíos pendientes, no solamente en adaptación y buen uso de las nuevas tecnologías que crecen a pasos agigantados, sino también comunicar de forma efectiva para cerrar la grieta que separa al campo de la ciudad. 

En la actualidad hay cada vez más consumidores de las grandes urbes que buscan informarse sobre las decisiones que adopta el sector agroalimentario. Y lo que piensan influye cada día más en lo que se produce. Por ello, el agro debería ser cada vez más proactivo a la hora de dar explicaciones al público. 

Los OGM (organismos genéticamente modificados), los agroquímicos, los humedales, los incendios de pastizales, la contaminación del suelo, aire y agua ocupan cada vez más la atención de la sociedad en su conjunto, más allá del debate que pueda darse con los diferentes grupos ambientalistas. 

En ese contexto, el rol de los periodistas agropecuarios resulta crucial a la hora de “traducir” los diferentes procesos de producción de alimentos ante un público que está cada vez más preocupado por lo que come. 

El agro, que siempre se vio separado de las urbes en el imaginario de los consumidores, hoy en día está haciendo un esfuerzo comunicar eficazmente, amoldándose a la vorágine digital, pero aún queda un largo camino que recorrer para cerrar la grieta que demoniza a determinados procesos productivos y aleja al sector de la empatía con los públicos urbanos.